Cuando peor lo estaba pasando el Real Madrid, apareció Vinicius para darle la vuelta a la tortilla. Primero, se desmarcó y aprovechó un pase medido de Toni Kroos, y después, vio con clarividencia a Rodrygo en la acción del penalti, que se encargó de transformar el propio Vini. Escogió tirarla con fuerza al centro, consciente de que, seguramente, Manuel Neuer se decantaría por un costado. Y así fue.

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